Fue diferente. Él se encontraba como siempre, pensando en la nada; relajado en su ambiente. Un día cualquiera transformado en algo más; san saber que lo que viene en frente lo va a hacer cambiar. Todo sirve, todo vale cuando su corazón dispare. Lo que vio en ella, no es posible en detalles. Decir que quería tenerla es bastante lógico. "Perdón si te molesta", dijo mientras titubeaba. "Podemos hablar si no te parece mal". Ella le dio una sonrisa y fueron hacia otro lugar. Fue fácil: se conocieron, se hablaron, se miraron, se quedaron. Llegaron al cielo, siempre enamorados. "Nunca te haré daño" "Y yo a ti tampoco". Era tan bella y él tan vago, siempre entre estragos y ella era una estrella. Nunca vio que aquella pequeña morena, podría volverlo loco. Y así pasó y así se fue. No sé por qué esto así se dio; pero el corazón de ellos dos se lazó con el tiempo, que aunque fuera muy poco, que se enamorarán y que se besarán, fue sólo al segundo día y que no se olvidarán, que siempre se amarán, después no se alejarían. Él siempre supo que aquello fue tan sólo un beso. Estaba listo y fue a primera vista y no se sueltan; se adoran; se toman; existen tan sólo el uno para el otro. Él sueña en sus ojos y ella en sus labios; se aman siguiendo su modo. Fue simple; se vieron; se hablaron; se conocieron; sus sueños incluyeron juntos. Él la miró, ella también; fue algo sagrado. Él no lo quería admitir, pero se había enamorado. Ella estaba dispuesta a entregar lo que él le pidiera, mientras él le susurraba "cariño, eres tan bella". Estaba oscuro, la noche comenzó entre alcohol y humo; y terminó flechando a los dos, que suma dos siempre eran uno. En un momento, inolvidable al ver cuerpo, él la besó, ella rió y seguía el cuento. Lo cierto es que jamás los volví a ver, pero si de algo estoy segura es que juntos estarán bien.
