Piensa que no
todo está perdido. Piensa siempre
que hay otra oportunidad para hacer bien
las cosas. Cuando amamos a alguien y
no es correspondido, decimos que no
nos vamos a enamorar más, que el amor no es para nosotros. Pero no hay que
perder las esperanzas, no hay que bajar
los brazos. El amor llega cuando menos
lo esperamos, cuando menos pensamos que lo vamos a encontrar. Y es ahí cuando
volvemos a intentarlo, y nos
olvidamos de lo que nos habíamos prometido a nosotros mismos, que jamás
volveríamos a amar. No debemos cerrarnos al amor, porque cuando es
correspondido, lo es todo !