Mi destino ya estaba sellado contigo, y el corazón te entregué. Y aunque el mundo intentó separar los caminos, nunca olvidé. Tus caricias marcaron mi piel y tu voz mi corazón. En tus brazos el cielo encontré y en tus ojos la fe. Eres tú, sólo tú, la razón por la que viviré !

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