Aprendí que el tiempo no cierra, pero ayuda a sanar; que la memoria no borra, esconde; aprendí a levantar la cabeza cuando sentí odio; a llorar cuando me di cuenta de no valió la pena; a reír cuando soñé con tu sonrisa; a pedir perdón cuando me di cuenta del error; a escuchar cuando oí tu silencio; aprendí que se puede amar eternamente; que el “nunca más” nunca se cumple y que el “para siempre” , siempre termina; que a veces el que arriesga no pierde nada, y que perdiendo también se gana.

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