Cuando
el aire se agota y te aprietan las botas de tanto andar; cuando la cuenta es
injusta y lo que más te gusta te sabe mal. De repente el disfraz de un soldado
valiente te queda pintado. Das un paso al frente, porque son urgentes las cosas
que siempre has callado. Y gritar y gritar y gritar, y cederle al coraje un
lugar. Y ponerle nombre al miedo y arrancarle un rayo al cielo. Ser feliz
aunque pueda fallar; porque un nudo en la garganta no se suelta si se aguanta;
las espinas no se deben tragar. Las palabras tienen filo y a mí nadie me ha
prohibido gritar.