Deberíamos sonreír cada día de nuestras vidas porque
tenemos dos brazos para abrazar, manos para sentir, dos piernas
para correr, una sonrisa para regalar, un cuerpo para disfrutar,
unos labios para besar, unos oídos para escuchar, unos ojos
para ver, tenemos tanto, pero solo sabemos llorar por aquello que no
tenemos.