Jamás destruyas un corazón, porque quizás después te das cuenta que estabas en él.  Nunca cierres tus ojos a nadie, porque puede que halla alguien que espera tu mirada. No esperes una sonrisa para ser amable; tampoco ser amado para amar; no esperes estar sólo para reconocer el valor de quien está a tu lado; tampoco busques personas perfectas para enamorarte, porque el que descubre que la imperfección no existe y comienza a amar, la vida le sonríe día a día.

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