Mi teoría es sobre los
momentos, los momentos que impactan. Esos momentos impactantes, esos destellos
de gran intensidad que ponen patas arriba nuestra vida, son los que definen
realmente quienes somos. La cuestión es que cada uno de nosotros es la suma de
todos los momentos que hemos experimentado con todas las personas que hemos
conocido. Y son esos momentos los que conforman nuestra historia, como nuestra
lista de grandes éxitos particular de recuerdos que reproducimos y volvemos a
reproducir en nuestra mente, una y otra vez. Pero lo que nunca me había
planteado era, y si algún día ya no pudieras recordar ninguno de ellos? Un
momento impactante, cuya capacidad de cambio tiene un efecto expansivo que va
mucho más allá de lo predecible, que hace que algunas partículas choquen entre
sí y acaben acercándose más que antes y que manda a otras girando sin parar
hacia nuevas aventuras, aterrizando en donde jamás pensaste encontrarlas. Si,
eso es lo que pasa con esa clase de momentos, que no puedes por más que lo
intentes, controlar cómo te pueden afectar, sólo puedes dejar que esas
partículas que colisionan aterricen a donde puedan y esperar hasta la próxima
colisión.