Muchas
veces creemos en el destino, y nos olvidamos de lo más importante: creer en
nosotros mismos. No nos arriesgarnos, sin pensar que cada día que pasa, nunca
volverá. Nada está escrito; nada es imposible. Todo depende de esa fuerza que
nos sale de adentro; de nuestra voluntad; de decir “si, puedo” a cada desafío. Si
queremos, podemos llegar más alto. Si queremos, podemos hacer lo que sea. Si
queremos, podemos llegar más lejos. Solo hay que proponérselo.