No es malo dejarse llevar por las emociones y sentimientos, pero no pueden ser más fuertes que vos.  Cuando reís o lloras, cuando quieres o no quieres, cuando decidís olvidarte de alguien, cuando quieres dejar de pensar en algo o alguien; es ahí cuando no puedes dar marcha atrás por más de que quieras y que pienses que lo necesitas. Porque si tomas una decisión es porque es la mejor para vos, y aunque duela tienes que mantenerte firme. Siempre podes, lo que necesitas es querer. Puede que la vas a pasar mal, pero acordate que al final valdrá la pena. 

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