No
soy la típica chica que se hace la señorita. Me gusta hacer ridiculeces, puedo
ser muy simpática o ser muy pesada e insoportable. Puedo odiar o encariñarme
muy rápido. Hay gente que me cae mal pero también hay otra que las valoro un
montón. No
busco caerle bien a todo el mundo, ni que me quieran por lo que no soy. Tengo
miles de defectos y cosas que me hacen ser diferente al resto. Pero siendo así,
soy inmensamente feliz.