¿Te acordas cuando viajar volando significaba
hamacarte en el parque? ¿Cuándo lo peor que podías obtener de un niño eran
piojos? Los hombros de papá eran el lugar más alto del mundo y tu mamá era tu
heroína. Los problemas de velocidad eran causados por quien corría más rápido.
El dolor más fuerte que sentías era tus rodillas raspadas y “adiós” era sólo
hasta mañana. Tus peores enemigos eran tus hermanos. “Guerra” era sólo un juego
de cartas y la única droga que conocías era la medicina para la tos. Y no
pudimos esperar a crecer.